Los niños salvajes

¿Conocéis los casos de los niños salvajes y los experimentos prohibidos? En el post de hoy os recomiendo dos películas “El pequeño salvaje” y “Genie, la niña salvaje” para reflexionar sobre varios temas como la existencia de estos experimentos prohibidos y sus problemas éticos, preguntarnos qué nos diferencia de los animales y pensar sobre el importante papel de la educación. Además de los documentales, voy a escribir sobre qué preguntas tratan de responder este tipo de experimentos y que dificultades añadidas hay para responderlas, la falta de ética de este tipo de estudios, que otros casos de niños salvajes se conocen y, para terminar, una reflexión sobre la educabilidad del ser humano. Para todo el desarrollo de la entrada me inspiro en las dos películas mencionadas anteriormente.

Genie, la niña salvaje

Este documental trata sobre Genie, una niña que fue obligada, desde su nacimiento, a estar confinada y atada en una habitación oscura para que nadie la viese. Cuando los servicios sociales la encontraron, tenía doce años.

A continuación os dejo el reportaje.

El pequeño salvaje

Es una película francesa inspirada en Victor de Aveyron, un niño que fue encontrado en los bosques de Francia en 1790 y que fue recluido en un instituto de investigación.

Os dejo la primera parte (1/17) del vídeo en francés con opción a subtítulos en inglés y portugués. En youtube se encuentra el resto de la película-documental.

 

¿Por qué se realizan este tipo de experimentos?

Cuando se estudian casos de “niños salvajes” se trata de dar respuesta a algunas de estas preguntas.

– ¿Qué diferencia al hombre del animal?
– ¿Qué es lo que nos hace ser humanos?
– ¿La educación tiene una fecha límite para poder desarrollar al máximo e integralmente las capacidades humanas?
– ¿La educación es imprescindible?
– ¿Un buen ambiente educacional es capaz de recompensar hasta el más terrible de los pasados?
– ¿Se puede ser a la vez varios papeles, científico padre e investigador?
– ¿Un niño salvaje es libre o puede llegar a serlo y desarrollar por tanto el concepto de responsabilidad?
– ¿Un niño salvaje está determinado?
– ¿Puede un niño salvaje desarrollar coherentemente el logos y, por tanto el habla?
– ¿Existe el pensamiento antes de que haya lenguaje?, y si lo hay, ¿de qué está hecho?
– El niño salvaje encontrado ¿tiene problemas de nacimiento o anteriores a su encuentro que sean los que impiden su desarrollo?
– ¿Un niño salvaje puede llegar a entender que somos parte de un todo pero que al mismo tiempo tenemos voz propia qué hay que desarrollar?
– ¿Puede un niño salvaje desarrollar una cultura?
– ¿Puede llegar a tener un niño salvaje creencias religiosas?

¿Qué dificultades se encuentran a la hora de responder a esas preguntas?

La mayor dificultad de todas es que no pueden saber con certeza si estos niños fueron abandonados o alejados de la sociedad por tener una discapacidad mental. Además en el caso de Víctor se suma otro factor, el corte que tienen en el cuello que le pudo dañar algunos de los órganos fonadores impidiéndole hablar. Se les llama el experimento prohibido porque atentan contra su dignidad humana. A los niños se les agota de tanto trabajar y de tantas pruebas porque en “pro” de los “intereses de la ciencia” terminan olvidando el bienestar del investigado. Tampoco logran vivir como los demás niños después de ser encontrados. Por otro lado, en los dos casos de los vídeos propuestos, los doctores realizaban los papeles de científicos y padres de la criatura, dos roles imposibles de compaginar. Por tanto, nos encontramos con dos tipos principales de dificultades a la hora de llegar a conclusiones en este tipo de experimentos, problemas de caracter ético y desinformación sobre la vida pasada de los pequeños.

¿Qué casos de niños salvajes se conocen?

Uno de los últimos casos es el de La última niña salvaje encontrada en el noreste de Camboya por unos leñadores a principios de 2007. Parece ser que es una chica que desapareció en la jungla cuando contaba con la edad de 8 años. Cuando fue encontrada no podía hablar ningún idioma inteligible, por lo que los detalles sobre su pasado y ascendencia no son claros, además se encontraba aterrorizada por la presencia de otros humanos. Fue encontrada cuando la joven trató de robar comida a unos leñadores que la atraparon y trasladaron hasta el poblado de O’Yadaw, donde fue reconocida por Sal Lou, un policía que dijo que esa era su hija, ya que la pudieron identificar gracias a una cicatriz que tenía en la espalda. Desapareció en 1988 con un primo suyo que en esa época tenía 6 años (al que aún no se ha encontrado), por lo que ha vivido dos décadas en la jungla. Según fuentes del país, Sun explico: “No tenemos ni idea de cómo ha sobrevivido con todos los animales salvajes, y ella no puede comunicarse con nosotros. Creemos que la cicatriz que tiene en la muñeca se debió a que cayó en una trampa para animales durante un período prolongado. El caso de esta chica muestra muchas de las características que presentaban Víctor y Genie aunque ella se perdió siendo algo mayor. Se resiste a ponerse vestidos, a comer con utensilios, cuando no quiere dormir simplemente observa, para decir que tiene hambre se toda el estómago, etc. por lo que como dijo Mao San, es “mitad humana y mitad animal”. Otra diferencia es que se sabe que esta niña no sufre ningún tipo de discapacidad.

Hubo otro caso que se publico en The Daily Mirror el 1 de febrero de 1971. Narraba el encuentro con “niño gacela” que se desplazaba a saltos entre estos animales en el Sáhara español. Meses más tarde el antropólogo francés Jean Claude Armen confirmó este hecho, ya que vio al pequeño lamer la frente de sus amigas gacelas como signo de reconocimiento, pero nunca fue capturado.

India Ramu, el “niño lobo”, fue un caso de mediados de los 50 en el que presentaba todas las características de un niño lobo. De hecho estuvo durante 5 años a cargo de unos especialistas que estudiaron su caso y que intentaron educar, pero al cabo de este tiempo sólo logró aprender unas 40 palabras. De esta forma Alfredo Urzúa dijo que este caso “confirma la importancia de un medio ambiente verbalmente propicio para la adquisición del lenguaje, así como la constatación de que existen límites a lo que un individuo puede aprender si no crece en un medio que le proporcione contacto social, psicológico y afectivo con sus semejantes”.

En EEUU se dio en junio de 1931 el caso de Donald, en el que la chimpancé de siete meses Gua entró a formar parte de la familia formada por el psicólogo Winthrop Niles Kellogg, su esposa y su hijo Donald, de 10 meses. Kellogg quería estudiar la evolución paralela de ambos seres, por lo que ambos fueron criados exactamente igual, como hermanos. Esto provocó que, aunque no era un caso de niño salvaje propiamente dicho, si tuviese algunas de las características de éstos. Cuando el niño estaba en proceso de animalización, su padre puso fin al proyecto, a tiempo para que su convivencia con el chimpancé no le afectara. Cuando Donald se hizo mayor, se licenció en Medicina por la universidad de Harvard con buenas calificaciones.

India Kamala y Amala. El reverendo Singh de Midnapore encontró en 1920 a dos niñas salvajes que tendrían unos 3 y 6 años de edad respectivamente a las que se llamó Kamala y Amala. Habían vivido con una familia de lobos hasta que se dio muerte a la madre loba. Parece ser que ambas crías habían sido recogidas en momentos diferentes ya que no presentaban rasgos familiares entre ellas. Fueron ingresadas en un orfanato, y como muchos de los niños salvajes no querían que las vistiesen, ni al principio comer hasta que las dejaron alimentarse con los perros, eran insensibles al frío, etc. En cuanto a sus sentidos estaban desarrollados de diferente forma que en los humanos, ya que tenían un carácter nocturno, muy buen sentido del oído y de la vista, miedo a la luz, y tenían costumbres caninas como dormir una encima de la otra, aullar durante toda la noche y corrían a cuatro patas. Al año de ser encontradas, una de ellas murió, y al cabo del tiempo la otra. Fue un final trágico como suele ocurrir en las historias de niños salvajes.

En Francia de 1731 se dio el caso de La “niña esquimal” que tenía unos 10 años de edad cuando llegó al poblado de Sogny, en plena Champaña francesa. En este caso aunque apareció descalza, iba vestida con pieles de animales y armada con un garrote. Su físico se asemejaba mucho al de los esquimales ya que tenía los pulgares muy desarrollados. Aunque permaneció muda durante un tiempo y su dieta se componía de animales pequeños que atrapaba, al pasar los años aprendió a hablar, por lo que los científicos pudieron adivinar más sobre su vida. Parece ser que iba con una niña de piel negra, hasta que la mató en una pelea. Tras la muerte de su compañera decidió huir hasta que llegó a Francia. Como a todos los niños salvajes, la abandonó su suerte, ya que los supuestos beneficios de la civilización no la sentaron bien, no aceptaba bien la comida y caía siempre enferma, por lo que termino muriendo.

Por último, está el niño encontrado en La Caune, de unos 10 u 11 años que tuvo que ser retenido en dos ocasiones, ya que en la primera logró escaparse. Se alimentaba de bellotas o raíces y siempre se le vio huraño, inquieto y en perpetuo movimiento intentando escaparse a cada paso. Sus sentidos estaban en sentido de inhibición, prácticamente sin desarrollar.

La importancia de la educación

En estos vídeos hemos podido ver como el ser humano tiene unos potenciales que necesita desarrollar mediante la educación, porque si no pasa lo que a estos niños que han terminado pareciéndose más a los animales que al propio humano por no haber respetado su dignidad humana. Nos han mostrado que estos niños eran incapaces de hablar, caminar correctamente, relacionarse, sentir, porque han vivido en un ambiente sin sociedad y educación que les ha creado un subdesarrollo inicial. Si un niño no ha aprendido una serie de cosas con una edad determinada como es el caso del habla, puede que nunca pueda llegar a desarrollar esa faceta suya, es lo que se llama la teoría de la edad crítica enunciada por Eric H. Lennemberg. Aunque aún no sea segura esta probabilidad, en los dos casos observados hemos visto como la faceta del lenguaje ha sido la más complicada. Genie llega a tener mucho vocabulario, el suficiente para entender y expresarse, pero es incapaz de ordenar las frases sintácticamente correctas, con sentido. Esto puede deberse a esta teoría que hemos citado.

Sin la educación son personas sin libertad, determinadas como los animales, ya que como ellos se mueve por los instintos. Esto puede verse clarísimamente en el caso de Víctor, que logra aprender lo justo de lo injusto cuando Itard le castiga injustamente y él se revela, pasando así de la condición animal a la humana de libertad y responsabilidad que nos caracteriza. Víctor demuestra en este momento, por tanto, que tiene sentido ético.

En ambos casos se consigue un cierto proceso educativo y de despliegue de esos potenciales, pero sin llegar nunca al desarrollo máximo integral que nos da la educación, incluso en el caso de Genie, al final se da un retroceso en el que vuelve al estado primero de mudez total.

El ser humano cuenta con una dignidad que hay que respetar, y unos potenciales que hay que desarrollar, porque son los que nos caracterizan como seres humanos. La educación y la creación de un ambiente propicio para nuestro desarrollo desde el nacimiento son indispensables para poder crecer como personas en libertad de acción y de pensamiento.

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